• Pájaro sin Cielo [1] bis

    Dimensiones: 18.5 cm x 24cm x 3 cm
    Técnica: Escultura en Hierro pintado
    Ano: 2017

  • Pájaro sin cielo [1]

    Foto paloma [1] en la Plaza de Bolívar

  • Pájaro sin Cielo [2] bis

    Dimensiones: 17.5 cm x 27.3 x 3.5 cm
    Técnica: Escultura en Hierro pintado
    Ano: 2017

  • Pájaro sin cielo [2]

    Foto paloma [2] en la Plaza de Bolívar

  • Pájaro sin Cielo [69] bis

    Dimensiones: 24 cmx 13.5 cm x 3.5 cm.
    Técnica: Escultura en Hierro pintado
    Ano: 2017

  • Pájaro sin cielo [69]

    Pájaro sin cielo [69]

  • Pájaro sin Cielo [98] bis

    Dimensiones: 21.5 cm x 17 cm x 3.5 cm.
    Técnica: Escultura en Hierro pintado
    Ano: 2017

  • Pájaro sin cielo [98]

    Foto paloma [98] en la Plaza de Bolívar

  • Pájaro sin Cielo [21] bis

    Dimensiones: 22 cm X 12 cm x 4 cm
    Técnica: Escultura en Hierro pintado
    Ano: 2017

  • Pájaro sin cielo [21]

    Pájaro sin cielo [21]

  • Pájaro sin Cielo [65] bis

    Dimensiones: 21 cm X 21.5 cm x 3 cm.
    Técnica: Escultura en Hierro pintado
    Ano: 2017

  • Pájaro sin cielo [65]

    Foto paloma [65] en la Plaza de Bolívar

PÁJAROS SIN CIELO

Encontré estos Pájaros por azar. El 24 de marzo de 2015 caminaba por el centro de Bogotá y crucé la Plaza de Bolívar por pura casualidad.   Vale la pena subrayar,  que este lugar,  es un ícono urbano y posee múltiples significados.  Me causó curiosidad ver a los fotógrafos callejeros,  llenándole las manos de maíz a los turistas;  para luego animarlos a abrir los brazos como si fueran espantapájaros y tomarles fotos enmarcadas por los edificios institucionales -Era una escena surreal-.  Pero más allá de la reflexión que podría suscitar esta práctica fotográfica particular; lo que  realmente me interesó, fueron las palomas mismas; así que decidí empezar a visitar La Plaza de manera regular.  Quería trabajar con las palomas así que solicité el permiso a las entidades que creí competentes. Según El ANLA no necesitaba autorización formal para trabajar con las palomas, pues son una especie invasora y no hay ninguna regulación para su manejo y manipulación. La paloma (o Columba Livia) es una ave que no migra,   solo vuela al lugar donde está su nido y su vida puede llegar a prolongarse hasta por siete años; se establecen con una única pareja y por lo general ponen solo dos huevos.

A través de mis visitas,  no sólo tuve contacto con las palomas;  también conocí a algunos de los fotógrafos, a  las maiceras, a los vendedores ambulantes, a las personas que “piden limosna” de manera formal y a algunos  habitantes de la calle. Todos ellos se han establecido de manera permanente en La Plaza. Los fotógrafos ganan su sustento económico gracias a las instantáneas que toman de los turistas junto a las palomas, las palomas se alimentan gracias al maíz que les dan los fotógrafos y las maiceras viven del maíz que le venden a los fotógrafos. Los vendedores ambulantes viven de venderle refrigerios a todos los demás; mientras que los habitantes de la calle, y las personas que piden limosna de oficio,  viven del dinero que les dan los transeúntes y turistas al pasar.  Cuando comprendí el sistema simbiótico que impera en La Plaza, decidí que lo mejor sería involucrarme con ese entorno.  Así conocí a José y luego a Erika; ellos trabajaron conmigo en equipo marcando  las palomas y haciendo el registro fotográfico. José es fotógrafo,  hijo de otro de los fotógrafos de La Plaza, su mamá y su esposa Erika son maiceras. Sus papas han trabajado toda su vida en La Plaza . Las coincidencias son impresionantes. Las palomas por su lado, nunca van a emigrar, se establecen con su pareja y allí se quedan.  Luego el ciclo lo replican sus crías.  La Plaza de Bolívar es el mejor ejemplo de algo que en biología se conoce como Mutualismo. En un ambiente determinado conviven varias especies y se colaboran indirectamente para beneficiarse unas de otras y no sólo coexisten varias especies sino que se ayudan.  Las especies se perpetua a través de nuevas generaciones…Es todo un ejemplo de  sustentabilidad.

Existe además un simbolismo en la particular condición de vida de las palomas de La Plaza de Bolívar. Estas palomas, equipadas con todos los atributos fisiológicos para poder emprender vuelo y desplazarse a otros lugares ubicados incluso a gran distancia, están ancladas a este entorno, prisioneras de una dinámica que si bien las sustenta, al mismo tiempo las mantiene en cautiverio. Las palomas de la Plaza de Bolívar encarnan una gran paradoja. Nadie es más invalido que aquel que no encuentra o no tiene motivo para moverse.